martes 3 de enero de 2012

Poema- Homenaje a Eddy Armando- Director del Teatro LAMAMA de Bogotá



Poema- Homenaje a Eddy Armando- Director del Teatro LAMAMA de Bogotá

Nuestro querido amigo y genial director del Teatro Experimental La Mama Eddy Armando, se nos fue a los 69 años de edad. El pasado 31 de Diciembre de 2011 muere de un infarto cardio-respiratorio. Más de 40 años de labor artística, cerca de 60 obras montadas, son el gran legado que deja este actor, dramaturgo y director colombiano. Su teatro fue experimental, crítico, de creación colectiva, de imágenes fuertes y reveladoras con propuestas de vanguardia en el mundo teatral colombiano y latinoamericano. Su obra más reciente es el Homenaje a Gabo, estrenada en el 2011.

Dirigió por 39 años el emblemático Teatro Experimental La Mama, en Bogotá.

En sus cuarenta años de labor artística participo en la actuación , montaje y dirección de cerca de 60 obras de teatro, giras por Europa, Estados Unidos, Centro y Suramérica y el Caribe donde representó y dejó muy en alto el nombre de nuestro país; además incursionó en el montaje de teatro infantil y de títeres; realización de laboratorios de investigación teatral, talleres y seminarios.

Se destacan en su producción las obras: El Abejón Mono, Chaupi Punchapi Tutayaca, Joselito Carnaval, Faunabula de un Ecocidio, Los Tiempos del Ruido, La Incertidumbre del Amor, En Sueños de Bolívar, La Melodía De Hamelin, Arrebatos de Mujeres, Entre Besos y Peloteras, Las Impurezas del Amor…Un Bolero, Ahí Les Dejo Su H… P… Vida, Espíritus Migratorius, creada y estrenada en San Francisco California, Memorias de Salomón y Homenaje A Gabo: El coronel no tienen quien le escriba cercado por la memoria de mis putas tristes.

Que sea este poema escrito en el 2008, Celebrando los 40 años del Teatro LA MAMA, un reiterado homenaje a la memoria de Eddy Armando.


MIRADA RECOBRADA


Allí se tejían las claves de la vida
danzarines sin miedo hablaban al oído
de espectadores silenciosos
cuanto trabajo y algarabía
la voz de los ausentes vuelve lentamente
desde el día hasta la noche
nos entregábamos incansables en la búsqueda de imágenes:
mantas de colores, caballos, hombres gigantes,
paseaban por un espacio de ensueño
hombres torturados, mujeres sensuales, ladrones perdidos
se escurrían con sus voces al oído de espectadores inquietos
la música como telón de fondo
el cuatro y las guitarras iluminaban pasajes olvidados
allí se tejían las claves de la vida
se daban cita los hijos del desamparo y la tiniebla.

Éramos uno agitando nuestras banderas
estábamos los tristes abiertos a la risa
era difícil dar con la clave, con el tono, con la atmósfera
pero allí permanecíamos más allá de la noche
intentando develarla
olvidados de sí, entonábamos cantos
nos adentrábamos en lugares imaginarios
concentrados nuestros personajes nos tomaban
visitábamos lugares perdidos:
hombres bestiales con puñales al acecho
lideres trágicos al borde de la nada
mujeres risueñas con la desfachatez del calor
montábamos sobre caballos al ritmo del cuatro y la guitarra
allí se tejían las claves de la vida
los hijos del desamparo y la tiniebla
éramos soñadores sin descanso, cazadores expectantes
habituales errantes.

Eugenia Sánchez Nieto.


Para Eddy Armando
Celebrando los 40 años del Teatro LA MAMA.
Junio 2008

viernes 16 de diciembre de 2011

Orietta Lozano - Poemas Ebrios



ORIETTA LOZANO (Cali, 1956) Obtuvo el Premio Nacional de Poesía 1986 con «El vampiro esperado»; Premio nacional de poesía Aurelio Arturo, 1992 y ganó el concurso Mejor poema erótico colombiano.
Entre sus publicaciones se destacan: «Fuego secreto» 1980, «Poesía para amantes», «Memoria de los espejos» 1983, «El vampiro esperado» 1987 y «Agua ebria» 2005, traducido al francés. De reciente publicación, Peldaños de Agua, Ibagué, 2010 y Resplandor del Abismo, Universidad Externado de Colombia, 2011.



LA EBRIEDAD Y EL VIENTO


Cuando en el delirio y el gozo
entregamos hasta el alma,
cuando no sabemos si la noche cae
o se levanta el alba, erguimos las alas
no para ascender sino para caer.

Como doncellas de arena ateridas,
en la tenebrosa noche,
juramos la promesa y convocamos el ayuno.
Como un ángel encorvado, la temida aurora
con su oscilante aullido nos despierta
para confirmar el vacío innominado
que nos legó el silencio.

(Poema Inédito)


NARRACION DE UNA NOCHE DE INVIERNO



De pronto lo recordé borracho
Como solía estar en los barcitos.
París, allá en 1981.
La noche caía como una sombra larga,
como lágrimas de lluvia.
Yo perdida y soñolienta en regiones extranjeras,
poeta con aire de crimen
clamaba a Satanás con voz de idiota.
Glen Miller se venia triste con su saxo
y mis amigos se alejaban lentos.
El alucinante ajenjo, la feliz fiesta sucumbió,
exasperada entre la multitud me fui perdiendo
y mas allá de las calles empecé a morirme.

(Poema Inédito)


DENTRO Y FUERA DE UN BAR



En la oscuridad de un bar
se desborda un aire metálico
como una luz en caída.
Afuera se incendia la estrella más lejana,
en la columna del viento
como una fría piedra en el agua.

Adentro, en la oscuridad del bar,
una música roza
los silenciosos labios,
que resguardan los bosques
de los sueños.

Tanto demonio,
tanta palabra por incrustarnos
como un cuchillo o un astro,
como un elemento que por la tarde
cambia.
Todo se riega como el agua
pero lo inesperado no llega.

Un movimiento, una visión,
traza misteriosas ondas
adentro y afuera.

Más brutal, más encogida,
como recordando mil vidas atrás
con la misma historia,
ahora y aquí,
el bar y la música
transfiguran mi fuga
y las piedras y los pájaros
y el antiguo pantano
se aquietan con el perfume infernal
de los abismos.

Adentro amor, yo te veo venir
pero no llegas,
afuera amor, te precipitas sin llegar.

Del libro El Vampiro Esperado


CAOS


Hoy nació la aurora de un rojo fuego,
intenso, desbordado,
dejó subir su voz
hasta el filo de la más alta montaña
Y descender al abismo más profundo,
caminó con el lenguaje alado de los dioses
hasta la abierta gruta de la noche.
Hoy dejaré mis venas deslizarse en el vacío
y sujetar mi sangre con los vientos ebrios.
La noche es infinita
y el vino quiere refugiarse en su garganta,
el camino oscuro fluye libre.
La noche subirá lentamente los peldaños
y como un péndulo oscilará
entre las dos líneas del agua,
beberá por el epitafio del amigo muerto,
por la ansiedad que aparece de repente
en la yema de los dedos,
por la raíz, por el reloj de las abejas,
por la mujer que guarda el paraíso;
por la nostalgia, la quimera,
el incesante espejo.
La noche desintegra
sus moléculas, sus átomos
para sujetarnos
en su collar de fuego púrpura.



Del libro El Vampiro Esperado

martes 15 de noviembre de 2011

Raul Henao - Poemas Ebrios




RAUL HENAO Poeta y ensayista colombiano, nacido en Cali, 1944. Ha vivido en EE.UU. Venezuela y México. Escribe, básicamente, en periódicos y revistas que a través del mundo moderno mantienen vigente el ideario del surrealismo. Entre sus libros figuran: La parte del león (Monte Ávila Editores, Caracas, 1978) Sol negro (Medellín, 1985) El partido del diablo / Poesía & crítica. ( Medellín, 1989) El virrey de los espejos y otras prosas poéticas (Medellín, 1996 La doble estrella /el surrealismo en Iberoamérica (Ensayos. Editorial Endymión. Medellín, 2008) Haikus selectos (Fundación Zen Montaña de Silencio. Medellín, 2009)



LA EMBRIAGUEZ


Embriaguez mía, seto de violetas.
bandada de pájaros
anidando la arboladura
de mis cabellos.
Al filo de una cuba de hielo
me acechas con mil promesas
lengua de la imaginación.
Locura mía: copa de oscuridad.
Bautízame en el vino
hada de las cristalerías,
desata esas bebidas ardientes
en un volcán de sabores.
Pendón de claridad, lucero en el bosque.

(Del libro Sol Negro)


LA TRAMA DEL MUNDO



Mi sueño no encuentra reposo
a la cabecera de la luna
Mi embriaguez no se aplaca
sino en la ronda del baile

Porque todo es embriaguez
en la trama del mundo
Todo es olvido y delicia bajo
el burbujeante champaña del sol.


(Poema inédito)


LOS OLVIDADOS DEL “ORO DE MUNICH” (BAR)



A mi lado, en el bar de la esquina,
duermen todos mis amigos
entre el polvo, el humo,
el asombro y la embriaguez
de la música.
retumbando en el tocadiscos.

Me pregunto a la madrugada
qué incendio les toco vivir...
qué aire de música,
qué sentimiento amotinado,
acalla en la sombra mi propio país.


Para John Sosa y
Jesús Rubén Pasos.


(Poema inédito)


LA VERDAD EN EL VINO



Aconséjate de la viña, viajero
en camino de las horas.
Cuidando del vino
aclara el tiempo nublado.

Aclara el corazón por el abismo.

El fuego enciende
con papel de lija.
Confía a la cigarra
la música, la luz al ciego.


(Poema inédito)


EL LOCO

¿No son los rostros en la multitud
Rostros de mi propio sueño y locura?
En mi presencia el espíritu del vino
Trueca la alquería del mercader
En columna de fuego,
El taller del plomero en estrella
Matutina,
Las calles en ríos de dorada cerveza.

En la brújula loca de mis palabras
Se conjuran por igual el manantial
Y la hoguera, la ceniza y el diamante.

Soy colmena en boca de león
Lámpara que flota en la marejada.
Soy bufón de mi enamorada la espiga.
He pagado mi boleto de vuelta al barquero infernal.
En la luna de marzo comeré mi porción de rosas

jueves 20 de octubre de 2011

Hernán Vargascarreño - Poemas Ebrios





HERNAN VARGASCARREÑO (Zapatoca, Colombia, 1960). Poeta, traductor y editor. Docente de literatura egresado de la Universidad Industrial de Santander. Creó y dirigió en Santa Marta el programa nacional Poesía Mar Abierto (1991-2008). Dirige la revista de poesía Exilio. En el 2008 coordinó el taller de poesía de la Casa de Poesía Silva.
Libros publicados: Plural (1993), País íntimo (2003) y sus traducciones al Castellano Almenas del tiempo, de Edgar Lee Masters (2003) y ¿Quién mora en estas oscuridades?, edición bilingüe de Emily Dickinson (2007). Piedra a Piedra, Ediciones Exilio, Bogotá, 2010. Entre otras, ha recibido las siguientes distinciones: Beca Ministerio de Cultura de creación literaria (1999); Premio Nacional de Poesía Antonio Llanos (Biblioteca Centenario, Cali, 2000); segundo finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá IDCT (2002); Premio Nacional de poesía sin banderas de la Casa Silva (2003). Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango, 2010.


MEMORIA


Bajo la tienda,
el humo del incienso
narraba historias de corceles ebrios;
en las cinturas de las bailarinas
se extasiaban cadencias de dolores deseados
mientras tu aliento se agitaba sobre mi pecho.

La música y el vino
eran entonces la más dulce muerte
y la fresca brisa de la noche
otra caricia
de la vida casi imperceptible.

Tal vez sucedió en otro sueño.
Tal vez cuando la vida existía.
Tal vez en un mundo lejano
al que ya no podemos regresar.

Del libro Tempus (inédito)


ESE DULCE VENENO QUE LLAMAMOS ARTE


Dame un trago de ese veneno que llaman arte; permíteme la agonía del silencio, cerrar el único orificio por donde me lanzan nubes, mascar una rosa mientras espero nada.

Sé que no hay un espejo para mí -ya los he intentado todos y aún no he visto el rostro de mi muerte- pero mi memoria, no traiciona el olor del vino, ni la vela que en su oración de fuego nos ama mientras evadimos el alma. Hoy el dolor nos ha forjado en su yunque, ha vertido palabras ebrias sobre mi pecho.

Ven, elegido de los lotos negros, verdugo de dios, dame otro trago de ese veneno que llamamos arte. Quiero ser un pájaro.

Del libro País íntimo (2003)


LOS HERMANOS


Llegan cierto día a visitarte,
a espantar y conjurar tus males invisibles
y a obsequiarte algo de sus puras alegrías.

Vienen llenos de hijos
todos extraños para ti.

Vienen de lejanas jornadas y de otros países,
cada uno con su propio fardo de durezas
y sus penas apenas presentidas.

Alrededor de la mesa los reúne y los hermana
los gestos del padre hace tiempo ido.

Te tornan entonces más humano sus palabras
y el vino y el sueño te cobijan con toda su bondad
para evitar las crueles despedidas.

Llegan cierto día tus hermanos.

Ciertas tardes.
Ciertas noches.
Solo en sombras.


Cuando al alba paladeas el fuerte del café
al mutismo ya se han marchado los hermanos.

Extraviadas en la estancia, por todos los rincones,
se adivinan sus sombras de levísimos silencios.


(Inédito)

jueves 13 de octubre de 2011

Rafael Patiño Goéz - Poemas Ebrios



Incluimos 2 poemas sobre el tema de la Ebriedad del poeta Rafael Patiño.


BALADA ORIENTAL


Existe otra embriaguez
Más acá del lecho de un opiómano
O un traficante de jades y hachich:

Tu silueta que blanca se recorta
Sobre mi sueño de lotos.

Del Libro del Colmo de Luna



De Clavecín Erótico



Los hongos al mediodía
Luego bajamos
Con nuestras tablas de la ley

Los abetos explotando
En el bosque
Desde bajo la tierra

En verdes fuselajes
Aplaudían al viento
Que toca todo aquello
Que quisiera el hombre tocar.


RAFAEL PATIÑO GOÉZ (Medellín, 1947) Poeta, pintor, traductor. Ha publicado “El Tras-ego del Trasgo, o de las nueces astutas del desastre” (Universidad Pedagógica, Bogotá, 1980), “Clavecín Erótico” (Autoedición, Medellín, 1983), “Libro del Colmo de Luna” (Autoedición, Manizales, 1986), “Canto del Extravío” (Autoedición, Medellín, 1990), “Le Néant Perplexe” (Bilingüe francés-español, Medellín-Québec, 1999”, “Máscaras de Poesía Negra” (Selección y traducción de poetas negros de África y las Antillas, Universidad de Valencia, Venezuela, 2006) y “Opera quinta” (Hombre Nuevo Editores, Medellín, 2006).

viernes 22 de abril de 2011

Homenaje Julio Daniel Chaparro (1962-1991)




El próximo, 24 de Abril se cumplen 20 años de la triste desaparición de nuestro amigo-poeta Julio Daniel Chaparro. Su muerte continua en la impunidad, su asesinato es un crimen de lesa humanidad, 20 años después seguimos exigiendo justicia. Queremos recordarlo con algunos de sus poemas.

Julio Daniel Chaparro


Poeta y periodista nace en Sogamoso en 1962 y muere asesinado a sus 29 años de edad en la Calle de la Reina de Segovia, Antioquia, la noche del 24 de abril de 1991, en ejercicio de su oficio. Trabajaba en ese momento para el periódico El Espectador.Había realizado estudios de lingüística y literatura en la Universidad de la Sabana. Fue fundador de la revista Oriente en Villavicencio y miembro del Fondo Editorial Entreletras. Este joven vital, entusiasta, alegre y solidario, dejo escrito a sus 29 años los libros de poemas: “Y éramos como soles” (1986), “País para mis ojos” (1987) y “Árbol ávido (1991). Sus amigos publicaron un volumen póstumo de sus crónicas periodísticas con el título de “Papaíto país” (1992). El narrador y periodista Jaime Fernández dijo: La obra de Julio Daniel Chaparro nos permite ver un trabajo fresco, eternamente nuevo; una propuesta experimental con indudables aciertos, una voz poética que comienza en la imagen y termina en el rincón sin límites de un sueño.


NOCHE LARGA



larga noche sobre pasos presurosos
de súbita voz en las esquinas:
como el sol ya no dibuja sombras, acecha el miedo
reflejado hasta en las manos que se atreven al minuto descansando.

muchacho recostado contra el árbol, la hierba saliendo de su boca:
el miedo silba ajadas melodías que en la tarde
precipitan llantos y dagas amarillas en el bar
donde espejea el odio desatado de un amante.

repentina granizada, el miedo sobrevuela techos
desplomando niños que estaban dirigidos para estrellas
para galaxias vecinas donde el vidrio ya no duele
donde nadie lame huesos.


Tomado del libro “Árbol Ávido” (Fondo Editorial Entreletras, 1991)


HOJAS SOBRE LOS ÁRBOLES DEL PARQUE




como el incesante agite de las hojas
por las que se oye respirar el viento
entre el cañaduzal

como la luz que sigue
el afán de la vida, el privilegio mío

llovizna que riza la tierra blandamente
impulso que emprende el ave para medir el cielo

inquieta certidumbre,
así desea ser mi poesía.


Tomado del libro “Árbol Ávido” (Fondo Editorial Entreletras, 1991)




SI UNA NOCHE CUALQUIERA ME ENCUENTRAN
MUERTO EN UNA CALLE



si una noche cualquiera me encuentran muerto en una calle
y ven mi boca repleta de insectos rabiosos
trabajando en mi lengua,
no me sufran:
habrá sucedido que caí antes de escuchar el balbuceo de mi hijo
hecho una lluvia de madres desnudas sobre mi corazón
con sus manos alzadas como nubes.

piensen en mí y recuérdenme cantando
o recuerden mis pasos detenidos junto a un piano
cuando hablaba de mi madre
bella y triste como un árbol
como una huella de pájaros.

si sienten mi hedor una mañana
y deben evitarlo huyendo de mi carne
con las manos acariciando el rincón de sus caras,
sepan que lo entiendo
e imagínenme en los días felices de mi cuerpo sólo playa
y no sientan mi podredumbre como aviso de los dioses
y no vean en el pétalo fucsia de mi sangre
la reinvención de un cielo de gaviotas o del llanto.

amigos, mis amigos
si me ven muerto a la entrada de una calle
seguramente vestido de azul hasta en las uñas
y sonriendo acaso revestido de cenizas como un ángel,
piensen que he vivido, recuerden la joven figura ebria de los patios
mis 23 años que levanté danzando
mi público sueño de eco de agua que se pierde
y no me lloren, no me giman siquiera:
pienso que detendrán el sol que tendré entonces
en mitad del pecho
persistiendo tercamente en la última calle de esa tarde sobre la tierra.


Tomado del libro “…Y ERAMOS COMO SOLES” (Fondo Editorial Entreletras, 1986)



BIBLIOTECA


1.
tocado por un álamo,
por su inexpugnable corazón donde gorjean las aves,
el sol delata en el brillo de mis ojos
un lento paso de gaviotas que descubren la muerte
en este punto de la noche
donde sólo escucho el goteo de una lágrima

la lluvia, su cascar de nubes, la bruma pesarosa:
tal el alimento en esta alta hora.

2.
sin ánimo para salir de viaje,
para una búsqueda que conozco inútil,
me queda la opción de la memoria,
el retorno sigiloso de aquellos que dejaron sus siluetas
redondeadas en una palidez que ya no existe.

3.
alta noche en mi refugio, lienzos grises tirados por ahí,
libros que supieron de la sangre regada del papiro

y el poema como un golpe
como una dulce herida.


Tomado del libro “Árbol Ávido” (Fondo Editorial Entreletras, 1991)



POEMA PARA QUE NOS AMEN

Para Yuyin, por la verdad.


1
Y sí.
aquí la vida no es
el único verso interminable:
la gente saluda con ojos sin pestañas entre el polvo
y su ángelus es un pájaro puro
ensangrentado en la mañana.
este país una caravana de enfermos
un mundo de huesos de disparos furibundos
reino de pechos.
no hay muchachos:
la juventud es un recuerdo
una dura nostalgia que se evita.
delicadamente nos han ido trabajando
la vejez y las arrugas
la sombra violácea de los ojos:
nos han ido trabajando la estatura este silencio
nuestro puesto en el jardín de abril que no es el cielo.
ah, mi país
hueco de rosas negras putrefactas
pantano de dioses adorables y de espinas.

2
y sí.
por él estamos siendo
una limpia generación adolorida
una generación que posee sólo el pasado que sabemos
y este país asesinado:
este –mi- país:
perros jaurías contra niños homicidas
este: próceres lejanos.

3
y sí mi amiga aquí mi amiga:
nadie.


Tomado del libro “…Y ERAMOS COMO SOLES” (Fondo Editorial Entreletras, 1986)




PAGINA PARA MI

“ El poeta es un hombre que está siempre,
y por todas las cosas, a punto de llorar”
Federico García Lorca

1
dicen que me amo mucho porque escribo,
porque no oculto mi risa en un vapor de muslos
o en los murmullos de una fiesta, entre mujeres:
más yo ando por las calles con mi rostro abierto como un soplo
como el lejano labio del viento
tal un beso de noche de mar.

dicen que me quiero porque hablo,
porque digo que vivo el astro que me vive
así como el hijo que se hace piel de seda y pudre
el centro profundo de mi vientre.

dicen que acaricio, dicen que adoro
mi rostro que brilla extrañamente en un espejo,
que soy sólo que susurra y sonríe una mañana,
el que camina para atrás
lamiendo su plateada piel de roble puro.

y que me amo por mis versos,
por las palabras que escupo al ver los moribundos que musito,
los niños, esos duendes oscuros, apedreados,
los padres machucando ojos,
y las lágrimas y el susto y el frio de sus manos.

2
dicen eso de mí, me lo han gritado
y temo que me odien si camino como un príncipe
con un cetro de bronce, con soleado paso de caballos.
no es cierto, no soy tan alto como una ave, no soy bello
ni siquiera azul como he querido, ni siquiera extraño;
soy solo uno, un pobre hombre que defeca también en un recinto,
que se teme, que sobrevive como todos,
que observa su mundo desgraciadamente y luego inventa.

un perro acaso, una hiena, un muchacho que desea abrazar,
que ama al otro que se oculta en la caverna
en el riesgo de su casa:
un hombre joven que ríe, entiende,
que maravillado se inclina
y construye una piedra.


Tomado del libro “…Y ERAMOS COMO SOLES” (Fondo Editorial Entreletras, 1986)



CADAVER

“Tengo el atrevimiento de morirme”.
(A mi jardín)
Emily Dickinson.



1.

ya nada les asombra ni la rabia
ni la mano que de súbito retira la profunda rosa de una boca

2.

ni siquiera la altura del arroz
ni el grito de la hierba que florece
o el niño que delira porque halló la vida en una grieta.
la lluvia es natural mas la soportan
y por ella apagan el crujir de los cabellos
y no fingen se detienen y no lloran

3.

están así estragados duros negros
ellos no cantan no susurran son como robles
y hasta una espiga los derrota

4.

pero aunque nada les asombre
quisiera soñar lo exacto de sus sueños
resumir todo su hedor, lo oscuro de su herida
cantar así, morir cantando
soltarme la corteza contra un árbol.


Poema Inédito Tomado de http://jaimefernandezmolano.blogspot.com



MIPADRE EN SUEÑOS



me quedará su sol
su permanente caminar en las vigilias,
su tambaleo.
mi padre duerme ahora
y es bello como un niño
soportando la carga de sus sueños
bajo los pomarrosos.
desde mi orilla yo lo alcanzo a ver
restregando contra su pecho los retratos,
y recuerdo que un día deambulamos inocentes
reconociendo el país de sus deseos
donde vivirán, decía, sólo los felices.
yo lloré contra su pierna entonces
y oculté mi miedo entre sus manos.

pero por él fue mi juramento
la decisión de mi alborozado paso.
lo admiro ahora, mi padre
detenido en otra esquina
bajo una nube que como la muerte
permanece.
me sé su anhelo:
me dejará su soleada maravilla
el sabor de sus alcoholes, sus lamentos.
mi padre sumergido en sueños.
la tarde enturbiada de repente.
la lluvia en gris anunciando su próximo abandono.
pero él no será ya nunca como el aire
no podrá huir de entre mis dedos
no saldrá de la geografía de mi cuerpo,
de este poema.

el viento me golpea bruscamente.
anochece.
mi padre sigue en mí, invicto,
sigue sonriendo…



Julio 6 de 1987
Poema Inédito Tomado de http://jaimefernandezmolano.blogspot.com

miércoles 30 de marzo de 2011

El oficio de lidiar con fantasmas





Dominios cruzados de Eugenia Sánchez Nieto
El oficio de lidiar con fantasmas

Por Nelson Romero


La poesía de Eugenia Sánchez Nieto ha sido para mí un referente personal en el ámbito de las primeras lecturas que me acercaron a la poesía colombiana contemporánea desde sus iniciales libros Que venga el tiempo que nos prenda (1985) y Con la venia de los heliotropos (1990). Su palabra poética para ese entonces me ayudó a abrir las puertas al asombro y me permitió el ingreso al extravío, que es el oficio de lidiar con fantasmas. Ese ha sido el destino de la poesía de Sánchez Nieto: lidiar con fantasmas. Así leo su antología personal Dominios cruzados (Caza de Libros: 2010), en el llamado que me hacen sus poemas desde el espacio de los extrañamientos, de los laberintos interiores y de las imágenes sugerentes, a veces con un lenguaje sin miedo para nombrar el miedo: “Este es un tiempo extraño/ donde el crimen es un lobo de templos”.

La pandemia de la poesía colombiana de las últimas tendencias parece huérfana de realidad, la mayoría de los poetas escriben de espaldas a ella dejando su oscuridad intacta, donde reposa el vertedero poético de los dominios cruzados con sus miedos y sus penumbras, sus violencias y sus enigmas, lo cual raras veces encuentra voces capaces de expresar con dignidad poética esas pulsiones del mundo. Eugenia Sánchez, a partir de los títulos de algunos de sus poemas (“Realidades oscuras”, “Lugares perdidos”, “Sombras”, “Habitación invisible”, “adversos dominios”, “Zonas oscuras”, etc.), le teje sentidos a la realidad, trasfondos donde halla forma el libro; lugares concretos, visibles e invisibles, son transformados por la abstracción poética a través de un lenguaje donde concurren imágenes del despedazamiento, en procura de darle mundo propio al poema: la realidad y su carga de imaginación como un drama de la conciencia, los cuartos como un espectáculo violento de encerramiento del mundo de sus moradores; el rostro, el espejo y el tiempo como sublimación de la máscara.

Entre el yo y la realidad hay una fragmentación de la historia personal y colectiva que el lenguaje testimonia desde la imagen laberíntica, suspendida en el ritmo, que toma de los múltiples pedazos del espacio del drama la forma de la expresión. En esto radica su manera personal de decir: “El pensamiento no funciona (…) lugar vacío, lugar perdido, resbala la mentira/ los cerros se trasladan/ fosas comunes bordeadas de múltiples cuerpos/ la paz sobre la muerte”. La forma en que Sánchez Nieto le construye su propio lugar de abolición al poema, me atrae; ese juego de espejos interiores entre la palabra y lo que nombra, hace de la imagen bíblica de David un desconocido de sí mismo: “Al mirarme al espejo no estaba allí (…)/ permanecí largo tiempo procurando recuperar mi imagen (…)/ en varios espejos a la vez me buscaba”.

El libro Dominios cruzados tiene como eje tres motivos centrales: la realidad y el hombre como juego de máscaras (“Lo que oculta el espejo”), la cotidianidad del habitante urbano frente a la negación de la belleza a través de una expresión dura (“Belleza partida”) y el diálogo íntimo de los seres que nombran el amor desde “su piel más oscura” (“Ventura del deseo”). El drama como movimiento de la imagen por reconstruirse en los espacios violentos designa una realidad vista desde lo onírico, pero un onirismo más cercano a la pesadilla como vía para expresar la realidad, el tiempo y el espacio interior del habitante y también el espacio urbano en sus zonas más oscuras. La función del poema es fundarnos lo invisible, sólo visible en la lectura: “Desde la ventana/ observo una mujer en todo igual a mí/ con un candelabro en la mano/ espía perpleja desde la calle”. Puede ser la misma mujer que en el poema “Lento” la lleva “por corredores maravillosos/paisajes secretos, personajes asombros, voces misteriosas/ infinidad de imágenes y colores”, es decir, máscaras de máscaras.
La poesía de Eugenia Sánchez Nieto confirma su acierto y nos señala el extravío desde donde se reinventa a través de sus libros y de un oficio secreto, sin báculos ajenos a no ser la confianza en su propio oficio, sincero y callado.


Nelson Romero Guzmán nació en Ataco, Tolima, Colombia, en 1962. Es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Santo Tomás. Ha publicado los libros de poesía: Días sonámbulos (1988); Rumbos (1995); Surgidos de la luz (2000); y Voy a nombrar las cosas (2000). Ha obtenido, entre otros, el Primer Premio Concurso Nacional de Poesía Fernando Mejía Mejía, Manizales (1993); el XIV Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia (1999). Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá, en 2007, con el libro OBRAS DE MAMPOSTERÍA. Actualmente codirige el taller de poesía de la biblioteca Darío Echandía del Banco de la República en Ibagué.